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Capítulo XII

Esa mañana, seis meses después de la reunión de Pet y el capitán Jorel ante el consejo de ancianos, Elena se encontraba en la escuela de estudios superiores dispuesta a comenzar la primera de una serie de charlas que, a petición de Julia, iba a dar a sus alumnos. El tema no podía ser más apasionante: la religión en la Tierra.
Empezó leyendo un pequeño libro que tenía entre las manos titulado Budismo:

– “Todas las grandes religiones han sido fundadas por lo que podríamos llamar un espíritu original, uno de esos individuos extraordinarios escasos, agraciados con el coraje y la clarividencia necesarios para atreverse en el laberinto de sí mismos y penetrar el gran misterio encerrado en su núcleo. Una persona así no conoce la verdad de segunda mano, sino que la conoce directamente bebiendo del manantial. Después es posible que enseñe a otros, pero los problemas surgen de inmediato. En primer lugar, los discípulos, por lo general, no poseen el talento espiritual de sus maestros, y, en segundo lugar, en cualquier caso, hay un límite con respecto a lo que se puede enseñar porque cada individuo es único, con una configuración enteramente nueva, y debe, a fin de cuentas, encontrar su propio camino al centro.
» El contacto directo con la presencia inspiradora de un maestro puede hacer que algunos superen esas dificultades. Mientras una enseñanza (o revelación) nueva está fresca y flamante, tiene un poder especial, sin embargo, la mayoría de los discípulos se limitarán a ser imitadores, venerando al maestro y convirtiéndose quizás incluso en buenos organizadores y misioneros capaces de empaquetar y vender sus enseñanzas con gran eficacia, pero siempre más desde el punto de partida de la fe o la creencia que desde la gnosis (conocimiento).
» La muerte del maestro representará inevitablemente una crisis extraordinaria, y sus enseñanzas –muchas de las cuales, por no decir la mayoría, fueron diseñadas probablemente para resolver las necesidades de situaciones ad hoc y no para ser generalizadas– serán puestas en un pedestal. Se formalizarán y se pondrán por escrito, y así, con el tiempo, se osificarán en mayor o menor medida, perderán vida, como flores guardadas en plexiglás. El clero y la jerarquía también se impondrán, y se orquestará una estructura mundial que atraerá gran riqueza y poder, lo que ineluctablemente conducirá a rivalidades, cismas, arribismo, dogmatismo, etcétera.
» Todo esto es religión en oposición a lo que fue antes, a lo que podemos llamar espíritu.
» Desde luego que las religiones hacen mucho bien, nos han dado mucho de los regalos de la civilización, tales como ética, conocimientos y estructura social; pero también pueden hacer mucho daño. Intolerancia y fanatismo estrechos de miras, guerras santas y caza de brujas, inquisiciones y autos de fe son aspectos de la cara oscura de la religión. En el peor de los casos, la religión puede oponerse activamente a la espiritualidad (por supuesto que movida por las mejores razones posibles); la historia está salpicada de ejemplos de grandes místicos, de individuos inspirados realmente por la divinidad que han sido perseguidos e incluso muertos por las camarillas religiosas.
» Si sucumbe a su cara oscura, una gran religión puede, con el tiempo, quedar más o menos desconectada de la fuente que le proporcionó su inspiración original.”
– Ese espíritu original –continuó diciendo Elena– a que hace referencia el autor es, como todos sabéis, Jesucristo para los cristianos, Mahoma para los musulmanes, el Buda para los budistas y, en el caso de los judíos, podría ser Moisés, como autor de los primeros y más importantes libros de la Biblia, o Abraham, por ser el gran patriarca de la familia hebrea.
» Estas fueron las cuatro grandes religiones existentes en la Tierra en los últimos dos mil años. Por supuesto que había muchas más, pero eran minoritarias y casi todas derivaban de alguna de estas cuatro.
» Como sé que todos habéis leído los libros sagrados y conocéis bien la historia de cada religión, no voy a hacer más hincapié en ninguna de ellas; prefiero abrir un debate donde participemos todos sobre lo que más os interese. Por supuesto, sin salirnos del tema de la religión.
Diciendo esto, señaló a uno de los alumnos que había levantado la mano para intervenir.
– Usted ha dicho que las religiones le dieron a nuestros antepasados regalos como la ética, conocimiento y estructura social; pero nosotros tenemos todo eso y no practicamos ninguna religión. ¿Por qué nuestros antepasados necesitaban la religión para vivir en armonía y nosotros no?
– Bueno, en primer lugar –contestó Elena–, hablas de ellos y de nosotros como si fuésemos especies distintas, y no es así. Estás olvidando que la historia de nuestros antepasados es la misma que la nuestra; nosotros estamos aquí gracias a ellos. Nuestro presente es consecuencia directa de nuestro pasado, o sea de nuestra historia, así que lo que a ellos les sirvió, también nos ha servido a nosotros; de otro modo no seríamos lo que somos ni estaríamos donde estamos.
» En segundo lugar, te equivocas al decir que no practicamos ninguna religión. Aquí hay mucha gente que cree en la existencia de un ser superior que dirige el destino del Universo; otros también creen que poseen un alma que vivirá eternamente una vez que mueran, etcétera. Todo el mundo cree en algo, llámesele Dios, Universo, naturaleza del hombre, ciencia, Tao,... el nombre es lo de menos, lo importante es que todos tenemos fe en algo en lo que creemos y lo utilizamos para darle sentido a nuestras vidas.
» Y por último creo que dijiste que necesitaban la religión para vivir en armonía, ¿no es así?
El muchacho asintió.
– Pues siento decirte que también te equivocas en eso. La historia está plagada de miles de ejemplos en donde la religión, no sólo no servía para vivir en armonía, sino que además la utilizaban como excusa para empezar grandes guerras y matanzas por todo el mundo.
– ¿Y por qué matarse sólo por unas creencias? –intervino otra alumna–. Como usted ha dicho, aquí cada uno creemos en lo que queremos y nadie se mete con nadie.
– Aquí somos muy pocos. Tenemos una organización cerrada y todos hemos sido educados de la misma forma; digamos que todos bebemos de la misma fuente. Además en la mayoría de los conflictos, la religión era sólo una excusa; todas tenían un trasfondo político y social. Sólo buscaban el ampliar sus territorios para así conseguir mayor poder y riquezas.
– Sí, pero al final el poder siempre lo tenían los mismos –dijo un muchacho al que Elena le dio la palabra–. ¿Cómo se explica el que hubiera tantas personas dispuestas a morir sólo para que unos pocos vivieran mejor?
– El hecho de que esos pocos estuvieran ahí arriba en el poder no había sido por casualidad, sino por su inteligencia y gran poder de convicción. Utilizaban estas dos cualidades para convencer al pueblo de que había una causa justa por la que luchar, ya fueran creencias religiosas, patriotismo, la defensa de sus recursos naturales, etcétera.
» Pero creo que nos estamos desviando del tema propuesto; todo esto corresponde a otro debate que tendremos otro día si queréis. ¿Alguna pregunta más sobre religión? –concluyó la profesora señalando a una chica con la mano levantada.
–¿Y qué hay de los ritos y las celebraciones religiosas?, ¿de donde vienen?
– Sí, en algunos casos, los menos, el mismo creador de la religión, el espíritu original, antes de morir, dejaba escrito o les decía a sus discípulos lo que debían hacer. Por ejemplo, en el caso de los musulmanes, Mahoma escribió (o más bien, hizo escribir) todas las leyes y rituales que debían seguir sus discípulos y, como todos lo consideraban un profeta, o sea, que estaba inspirado por Dios, su palabra era la del mismo Dios.
» Pero en la mayoría de los casos, las celebraciones religiosas son invención de los mismos seguidores. Muchas de ellas incluso se implantaban muchos años después de que muriera su maestro; las utilizaban para tener controlada a la gente. Les hacían creer que tenían que seguir esos rituales para obtener la salvación de sus almas. Utilizaban el miedo para tener a los fieles bajo control y poder hacer con ellos lo que quisieran.
» Esa fórmula funcionó durante mucho tiempo, hasta que la cultura y el conocimiento fueron extendiéndose a todo el mundo y les fue abriendo los ojos. De esa forma fue perdiendo fuerza, aunque nunca llegó a perderse del todo.
» Nosotros somos un claro ejemplo de que los ritos no son necesarios. Tu compañero decía antes que aquí no practicamos ninguna religión, y lo que quería decir es que no hacemos celebraciones religiosas públicas; en esta nave cada uno lleva su religión por dentro y a nadie se le obliga a hacer o a creer en nada que no quiera.
– ¿Por qué en los últimos tiempos se impuso el budismo, siendo ésta mucho más antigua que otras religiones? –preguntó un muchacho.
– Es cierto que en los últimos ochenta años hubo un crecimiento muy alto del budismo. Eso ocurrió sobre todo en los países tradicionalmente católicos, y la razón la explica muy bien el capitán Douglas en su diario que me supongo que todos habréis leído. Casi todos los primeros integrantes de la tripulación de la Parinirvana eran budistas y muchas de nuestras costumbres provienen de ellos, aunque la mayoría de vosotros no lo sepáis; por ejemplo la meditación y los ejercicios de relajación que muchos de nosotros practicamos tienen su origen en el budismo.
– El nombre de Parinirvana también proviene del budismo, ¿no es así profesora? –interrumpió una alumna de la primera fila.
– Exacto –continuó Elena–, ahí tenemos un claro ejemplo. De todas formas, contestando a tu pregunta de por qué se impuso el budismo, a parte de lo que explica el capitán Douglas, yo tengo mi propia teoría.
» Las demás religiones, sobre todo el cristianismo, basaban su doctrina demasiado en los dogmas de fe, por ejemplo, en que Jesucristo era hijo de Dios o que resucitó al tercer día de morir y demás milagros de ese tipo, y restaban importancia a las palabras y los actos de Jesucristo. La prueba está en la discriminación y persecución a que eran sometidos aquellos que no pensasen como ellos, incluso llegando a matarlos, algo totalmente contrario a lo que Jesús predicaba.
» Para mí, lo verdaderamente importante de Jesucristo no es lo que hizo una vez que lo mataron, sino lo que hizo y dijo estando vivo. Sus palabras y sus acciones; palabras como “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra” o “bienaventurados los pobres porque ellos heredaran la tierra”, y cosas así que podemos leer en los libros del Nuevo Testamento.
» Ese es el verdadero mensaje de Jesucristo. El hecho de que resucitase al tercer día o fuese hijo de Dios es simplemente simbólico, y sin embargo, para los cristianos ésta era la piedra angular de su religión; por eso creo que fracasó en los últimos tiempos ante el budismo que se había mantenido más fiel al espíritu original de el Buda.
» Bueno, sólo queda tiempo para una última pregunta –dijo Elena señalando a un muchacho de la última fila.
– ¿Cree usted en Dios, profesora? –preguntó el alumno.
Elena se quedó pensativa durante un momento. No se esperaba esa pregunta ni tenía una respuesta preparada. Al fin contestó.
– Me preguntas si creo en la existencia de un ser superior. Mi respuesta es que no lo sé. Pero no te confundas; no es que no sepa si creer o no creer, lo que no sé es si existe o no. Es distinto. Me explico: hablando de Jesucristo, yo no sé si fue hijo de Dios o no, o si resucitó al tercer día y subió al cielo; puede que fuese así, pero para mí esto es lo de menos. La demostración de que Jesús fue sólo un hombre como otro cualquiera hubiera sido para los católicos un desastre, sin embargo para mí no hubiera supuesto nada, ya que yo creo en Jesús como hombre, igual que creo en Mahoma o en el Buda o tantísimas otras personas que han existido y que han demostrado tener un corazón y unos sentimientos por encima de todos los demás, creyesen en Dios o no.
» La existencia de Dios es algo que no se puede demostrar; pero tampoco se puede demostrar lo contrario, que no exista; por tanto es una pérdida de tiempo discutir sobre eso. Cada uno es libre de pensar lo que quiera y, por supuesto, permitir a los demás que también piensen lo que ellos quieran.
» No sé si esto contesta a tu pregunta, pero no hay tiempo para más, lo siento. Nos veremos mañana –concluyó Elena dando por terminada la clase

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